

Me encanta este monólogo de la novela TENGO MIEDO TORERO(2001) de lemebel...hay otros más en el libro,pero este me hace sonreir cada vez que lo releo.....No se por qué presumo que a Delia Soto del Valle le gustaría disfrutarlo, quizás los compañeros de la Casa de las Américas le pudieran hacer llegar un ejemplar de la edición hecha por ellos en el 2006.
La primera dama, frente al espejo del tocador, se empolvaba la nariz con su esponja de plumas de cisne. No hay derecho, qué manera de salirme arrugas en la frente Augusto. Mira, tengo tantas como tú, y eso que yo soy mucho más joven. Deben ser los malos ratos, los sustos y rabias que he pasado a tu lado, oye. Ninguna mujer habría soportado que a su marido la prensa mundial lo tratara de tirano, Dictador, asesino. Y aunque sean mentiras, aunque todos los chilenos sabemos que salvaste a la Patria, no me vas a negar que ha sido bochornoso.Sí, como te digo, es una pesadilla saber que todos esos comunistas patipelados, que se creen escritores, se limpian la boca contigo. Y eso te pasa por haberlos dejado entrar, eso te ocurrió por ser un viejo cobarde que le tuviste miedo a la mala fama que le hacían afuera al gobierno.Viste que no me equivoqué cuando te dije que no dejaras volver a esa tropa de literatos marxistas. Tan diferentes oye a don Jorge Luis Borges, un caballero, un gentleman que se emocionó tanto cuando lo condecoraste con la Cruz al Mérito. Dicen que el pobre se perdió el Premio Nobel porque habló bien de ti. Mira tú qué desgraciados son esos suecos que se hicieron los suecos con el pobre viejo. Dicen que sus libros son muy interesantes, pero la verdad,Augusto, yo no entendí ni jota cuando traté de leer el Olé, Haley, Alf. ¿Cómo se llama ese libro famoso? Tú me dirás que no tengo corazón, ¿pero qué sabía yo que Borges era ciego? Y cuando me lo presentaron, en vez de darme la mano, agarró el brazo del sillón.No me vas a decir que no te dio risa, porque estaba lleno de autoridades y escritores que se mordieron la boca para no soltar la carcajada. Y no me mires con esa cara de censura, porque hoy estás de cumpleaños, yo hablo lo que quiero y no me importa que a ti te moleste. No faltaba más. Pónele esa cara de ogro a tu tropa, pero a mí no me eches a perder este día que hay tanto que hacer. Y salió de la habitación tocando la campanilla para que viniera la servidumbre.