
En las últimas semanas he sido espectadora de toda una sarta de dimes y diretes entre numerosos blogs cubanos.A veces me he reído a mares, pero otras no tanto, más bien me he sentido como una triste espectadora de un circo decadente.
Según logro entender todo tiene su raíz en el llamado a participar en la parada virtual contra el gobierno castrista; los unos acusan a los otros de no sumarse porque querían ser ellos los que llevaran la voz cantante, y los otros replican con su silencio en el mejor de los casos, o con acciones judiciales por amenazas, robo de identidad y un largo etcétera.
Todos tienen razón y ninguno la tiene, quien conoce al cubano sabe que nos apasionamos tanto, que a veces nos cegamos y podemos ser capaces de defender ideas tan ridículas como torcidas.A pesar que una gran mayoría llevan decenios en el exilio, no han aprendido a vivir en democracia, piensan que ésta es la posibilidad de insultar al que no esté de acuerdo con sus ideas, de vapulear a quien no alcance su nivel intelectual, de creerse el centro del mundo por formar parte de un grupúsculo de mierda o de sentir amenazada su integridad por una irónica caricatura.Por eso temo el día que Cuba logre finalmente ser un estado de derecho, porque la mayoría de los cubanos no tiene la más mínima idea del respeto al derecho ajeno y de la confrontación civilizada.
No creo ingenuamente que todo este dimequetediré haya surgido por obra y gracia del espíritu santo, dejando a un lado la paranoia; es evidente que las garras castristas están detrás de muchos comentarios venenosos lanzados en varios blogs, pero hemos sido nosostros los culpables de dejarnos manipular vilmente por quienes durante 50 años no han tenido otro oficio ni beneficio que dividir.