Siento vergüenza de lo publicado por el periódico de mi provincia, instando a un bloqueo para el pueblo hondureño, que será al final quien sufra las consecuencias.Se les fue la musa a los redactores del Adelante, con esto manifiestan su apoyo a las medidas que durante años han aplicado los diferentes gobiernos de EE.UU contra Cuba.Les importa un bledo lo que sufra un pueblo a causa de medidas aplicadas a un gobierno, pues bien saben que los presidentes y sus partidarios de nada carecerán.
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Cortar la sal y el agua a los golpistasMartes, 30 de Junio de 2009 17:51
Armando Boudet Gómez
Camagüey, La sangre que hoy mancha las calles hondureñas caerá como un estigma más sobre la conciencia de los militares golpistas y las fuerzas oligárquicas de ese país que los secundan, y ese propio pueblo indefenso que hoy masacran, se encargará de ajustarles cuentas cuando llegue el momento de la verdad.
Ya la violencia desatada por los uniformados contra los manifestantes que se oponen al golpe de estado contra el presidente constitucional José Manuel Zelaya, cobra las primeras víctimas, algunas de ellas mortales, mientras otras decenas de los que protestan, son golpeados y detenidos.
Desde la clandestinidad a la que han sido obligados por las fuerzas represoras, los dirigentes de los movimientos sociales llaman a la población a mantener el paro cívico contra la asonada militar y por el restablecimiento de la legalidad en el país, con el regreso a la presidencia de Zelaya.
En Managua, convertida en la capital de la dignidad, por ser la sede de tres importantes acontecimientos, como fueron la reunión de los representantes de la Alianza de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), de los presidentes centroamericanos, y de los integrantes del Grupo de Río, y porque en ellas unánimemente se condenó el golpe y se demandó la reposición incondicional del presidente Zelaya en su cargo.
Con resoluciones enérgicas y la adopción de medidas concretas, de estas reuniones, entre otras, como el retiro de los embajadores en Honduras de muchas de las naciones participantes en esos foros, el cierre de fronteras, el cese de las actividades comerciales, la paralización de los créditos y la no aceptación de representaciones del gobierno golpista en ninguno de los eventos que esos organismos regionales y de zonas, convoquen.
En una de sus vigorosas intervenciones, el presidente venezolano Hugo Chávez adelantó la convocatoria del grupo de países que integran Petrocaribe para valorar la suspensión del suministro de petróleo al gobierno de facto que hoy detenta el poder usurpado en Honduras.
El presidente cubano, Raúl Castro Ruz, que viajó a Nicaragua para participar en las acciones contra el golpe y en la reunión del Grupo de Río, al hablar aquí patentizó su más firme solidaridad con el pueblo hondureño y reclamó la inmediata reposición incondicional de Zelaya en la presidencia de su país.
Repudiada su acción casi universalmente, y ante la intención internacional de cómo dice el refrán “negarle la sal y el agua”, los golpistas parecen estar contra la pared, situación que en medio de la impotencia y la desesperación que los domine, puede hacerlos extremadamente peligrosos y conducirlos a la represión aún más violenta contra la población, lo cual podría ocasionar un verdadero genocidio.
Zelaya habló este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, organismo que aprobó una resolución de condena al golpe militar en su país y llamó a no reconocer el gobierno de facto, allí instituido.
El presidente hondureño ha expresado su decisión de regresar el venidero jueves a su país en compañía del secretario general de la OEA y otros mandatarios latinoamericanos, para sostener un diálogo con los golpistas en busca de la restitución del orden legal para la reconciliación nacional, aunque hasta ahora, lejos de contemporanizar, los militares arrecian sus actos represivos, ocupando medios de difusión, deteniendo periodistas y otras personalidades, incluidos integrantes del gobierno legítimo de ese país.
Será necesario esperar los próximos acontecimientos, que ojalá en su decursar liberen a los hondureños de una tragedia mayor que la que hasta ahora han estado viviendo.