marzo 11, 2010

EI: CARTA DE CUBA II

Mi amiga,
para serte sincera a veces pienso que mi día nunca llegará y a medida que pasa el tiempo más rechazo le hago a este país, porque realmente esto es insoportable, no te puedes imaginar como fueron los días de ciclón, porque algo que es una obligación ellos lo convierten en un acto de heroismo y entonces te vuelven loca en menos de una hora repitiendo lo mismo.
No sabes la noción de futuro tan grande que tuvieron tu familia y tú cuando pusieron en práctica el plan fuga. Aunque no lo creas a veces me obstino y me digo 32 años de mi vida prácticamente perdidos porque las cosas buenas que me han pasado son insignificantes al lado de las malas que he vivido y además pienso en las buenas que me he perdido por culpa de quien tú sabes.
Sabes que mis mayores deseos no los puedo cumplir en este país, ni un hijo he podido tener porque el tratamiento que necesito aquí no me lo puedo hacer y lo peor es que nadie puede explicarme por qué. No creas que yo pido demasiado porque desde la óptica de alguien que siempre ha vivido aquí realizar un sueño ya sea material o espiritual es nada comparado con el de otras muchachas de mi edad que por supuesto aspiran a más y quizás si les digo que quiero conocer Venecia o pasear en un crucero se reirán de mi porque para ellas eso sería tan normal como para mí montar en una guagua.
Cuando estudiábamos en la Lenin recuerdo que conversabamos y siempre deciamos que en el 2000 tendríamos 28 años y hablabamos de nuestras aspiraciones. Yo siempre decía que quería vivir en un apartamento y los fines de semana limpiaría puertas y ventanas con una manguera. Pero nada, sigo viviendo en la misma casa de madera vieja, con las mismas personas, con más problemas que los que tenía entonces y sin esperanzas ya de tener ese apartamento.
Nada mi amiga que si sigo … no acabo nunca. Discúlpame pero tenía necesidad de desahogarme y quien mejor que tú que a pesar del tiempo y la distancia sigues siendo mi amiga, porque gracias a Dios eso no lo puede impedir este cabrón.