abril 28, 2010

DE LOS PIES A LA CABEZA


«Cuando ya uno está en la “vejentud”, como decimos, pensamos que nada nuevo puede sorprendernos, y en ocasiones rechazamos a los jóvenes que pretenden enseñarnos algo. Gracias a mi hija y a su labor de convencimiento me incorporé y me siento muy contenta por eso. En las conferencias he aprendido mucho, he ampliado mis conocimientos de Historia y de otras materias que ni de joven consulté. Imagínate que aprendí que no debemos bañarnos de la cabeza a los pies, como normalmente hacemos, sino al revés», nos cuenta, sonriendo.

JR sobre las Cátedras Universitarias del Adulto Mayor en Cuba