
«Cuando ya uno está en la “vejentud”, como decimos, pensamos que nada nuevo puede sorprendernos, y en ocasiones rechazamos a los jóvenes que pretenden enseñarnos algo. Gracias a mi hija y a su labor de convencimiento me incorporé y me siento muy contenta por eso. En las conferencias he aprendido mucho, he ampliado mis conocimientos de Historia y de otras materias que ni de joven consulté. Imagínate que aprendí que no debemos bañarnos de la cabeza a los pies, como normalmente hacemos, sino al revés», nos cuenta, sonriendo.
JR sobre las Cátedras Universitarias del Adulto Mayor en Cuba
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