junio 11, 2010

SOBRE FUTBOL

Fragmentos del artículo "SOBRE FUTBOL"

Me pregunto si la humanidad o, por lo menos, una parte importante de ella podrá soportar la pena terrible que infligen las derrotas futbolísticas, puesto que en los torneos balompédicos uno pierde y los demás ganan, el cupo de tristezas a repartir es realmente abrumador: la humanidad entera, pues, está en trance de rasgarse las vestiduras. ¿Hay para menos?
Estamos ante un espectáculo de estupidez inenarrable. Gregariamente, las multidudes tienden a identificar individuos y símbolos. Puesto el balón en mitad del campo, once individuos que visten determianda divisa intentan introducirlo en el rectángulo que defienden otros once ciudadanos, cuya camiseta presenta una distinta coloración. Un ojo avezado descubre algunas veces que determinados jugadores han endosado anteriormente otras zamarras, incluso las del momentáneo enemigo de hoy. No importa. Para la "hinchada", para diez o para treinta millones de personas el futbolista en cuestión ostenta la representación nacional. Se convierte en su bandera, en su escudo, en su símbolo, en su honor.
Media humanidad se halla entontecida no por el deporte, sino por su grotesca dimensionalidad. No se trata, pues, de un deporte, ni siquiera un espectáculo en el que, a través del "juego limpio", se procede a reconocer la mejor destreza o la fortuna propicia de uno de los dos equipos. Sino de la válvula de escape de un nacionalismo -o de un localismo- terriblemente vivo en su capacidad de retoñar a cada instante. El barón Pierre de Coubertin, al restaurar las olimpíadas, las sugirió como entendimiento universal y liza para la convivencia y el buen entendimiento entre los pueblos. Su generoso propósito ha fracasado.
Me doy cuenta que subrayo una lacra, cuya denuncia me acarreará impopularidad. No me importa. Siento "verguenza ajena" ante la proliferación que toman las cosas: es un espectáculo penoso.
El honor nacional - o regional- está mucho más alto que el color de una camiseta.

GUILLERMO DÍAZ-PLAJA

DISCURSOS PARA SORDOS
NyC, Madrid, 1968
p.201-204