También el señor Alcalde, debido a quejas de los vecinos del famoso burdel de la calle de La Gloria, y con el fin de preservar las buenas costumbres, ha dispuesto se apliquen medidas de control a fin de regular el comportamiento en casas de la vida alegre, para ello se establece: Primero:
El trabajo de las meretrices y conexos serán desde las doce del día hasta las tres de la madrugada.
Segundo:
Si alguna hetaira fuera sorprendida en funciones fuera del horario oficial, será multada por la policía, por lo que podría ser acusada de trato ilegal y competencia deshonesta con sus iguales.
Tercero:
Quedan establecidas tres categorías de cobro por los servicios prestados. De cinco a cuatro pesos las de primera. De tres noventa y nueve a dos pesos, las de segunda. De uno noventa y nueve a una peseta, las de tercera. Todo lo que será registrado convenientemente para el pago de los impuestos en vigor.
Cuarto:
Se prohíbe además que las mesalinas deambulen en ropa interior, o sin ellas, por las aceras, o se asomen a las puertas de sus casas incitando a los posibles clientes. Tampoco podrán proferir palabras obscenas, hacer gestos impúdicos, hacer guiños, agarrar a los transeúntes o abusar de los mismos para provocarlos.
Quinto:
Si los clientes fueran mayores de 70 años la responsabilidad de cuanto le pudiere suceder al cliente será responsabilidad jurídica de la trabajadora.
Sexto:
En todas las casas dedicadas al giro se ha de fijar un cartel con estas advertencias para que los marchantes conozcan sus derechos y deberes.
Las regulaciones entran en vigor a partir de hoy.