Mi amiga Phara Noika me pasó esta carta:
CARTA ABIERTA DE SANTA CARRAGUAO A PABLO Y A SILVIO
Palo Cagao, MARIANAO 2 de septiembre de este año.
Quiera Dios que al recibo de ésta sigan viviendo bien, nosotros aquí en la casa todos viviendo mal, muy mal. Me he enterado que ahora todos ustedes los de allá arriba se están mandando cartas abiertas; lo sé por Lazarito, mi hijo más chiquito, me dice que entre ustedes la cosa está que arde. A mí, la verdad, ni me va ni me viene, bastante tengo con las cosas de la casa, resolver la comida de todos y el puñetero dinerito de Etelvina que no acaba de llegar. Me dice el mismo Lazarito que a él le parece que Yudisleidi, la hija de mi hermana, se lo gastó comprando una entrada para el concierto de Pablo allá en Miami. En resumen, que los dos me la tienen pelá y les mando esta carta bien abierta, porque el sobre lo hice con un papel de estraza y ni almidón tengo para cerrarlo.
Estoy de los dos hasta el último pelo, ni el mulato pisará las calles nuevamente (que para eso tiene su buen carro) ni la era parió ningún corazón. La única que conozco con ese nombre es a mi vecina Yolandris Lahera, y lo que parió no fué un corazón, sino un par de mulaticos para los que ni tiene leche con qué alimentarlos.
Les voy a decir una cosa: déjense de tanto jeringar y vuelvan a la realidad. A mi Cuco me enamoró al compás de una canción de Rocío Jurado, que no tenía pelos en la lengua y llamaba al pan pan y al vino vino. Porque Para Vivir es una canción bonita pero bastante enredada y al final dice lo mismo que dice la Jurado en El Amor Acaba. Y a ver ¿cuál de las dos vendió más discos en el mundo?. Y, tú Silvio, te las traes porque eres más enredado, formas una complicación con palabrerías que nadie entiende, le pones música y al final lo que te sale es un editorial del Granma con musiquita de Radio Enciclopedia.
En fin, que no quiero despedirme sin dejar claro que me importa un pito, sigan mandándose carticas si quieren, adelante con la candanga. Eso sí, no me vengan con el descaro del patriotismo y sus problemas intelectuales, porque ya quisiera yo vivir como ustedes, que hablan y hablan porque saben que ni el Comité del barrio se mete con ustedes.
Y ahora me voy a trapear, lo cual me ha dado más resultado para calmar los nervios que el Meprobamato; no hay nada que me venga mejor que limpiar la casa tarareando algún bolero de Tejedor.
Sin más, se despide de ustedes esperando que sienten cabeza y comiencen a pensar en el retiro,
Santa Carraguao