Verde verde es un pastiche de cine transgresor narrado de forma convencional
Roberto Madrigal
Pineda Barnet (La Habana 1933) lleva más de cincuenta años haciendo cine, pero por lo general, tras su Giselle (1963), que no fue mucho más que un ballet filmado, sus escasos largometrajes se mueven entre los tratados biográficos de teque solemne, como David (1965) sobre la figura de Frank País, Mella (1975) y Aquella larga noche (1979), sobre Lidia y Clodomira, y melodramas cursis y olvidables como Tiempo de amar (1981) y Angelito mío (1998), esta última realizada en Puerto Rico. Su mejor obra, la comedia convencional La Bella del Alhambra (1989), que le valiera el premio Goya de 1990, no es más que una peliculita divertida, grandemente realzada por las buenas actuaciones de Beatriz Valdés y Carlos Cruz, así como por el excelente diseño escenográfico de Derubín Jácome y el trabajo de vestuario rigurosamente ejecutado por Diana Fernández. La antigüedad y la longevidad artísticas no son necesariamente indicadores de calidad ni criterios estéticos. Pineda Barnet lo único que ha hecho es persistir.
Verde verde comienza en el “Palermo Club Bar”. Un antro que más bien parece un circo sin sentido de seres derrotados que miran al vacío. Una forzada sordidez predomina el ambiente en el que se mueven gays, lesbianas, travestis, prostitutas, un baterista con un corte mohicano, dos dominatrices, dos bailarines eróticos (un hombre y una mujer) y un grupo de “amigotes” (como están despectivamente nombrados en los créditos) todos los cuales parecen salir de una mala caricatura de un filme de Fassbinder. El ambiente es berlinesco, nada habanero. La escenografía no sugiere contemporaneidad. Esto puede estar sucediendo ahora o en los años setenta o en la Europa de la postguerra. Entre ellos se pasea una mujer fantasmal, interpretada por Farah Maria con aire de matrona preocupada, que da un toque de cursilería a la secuencia, sobre todo cuando dice: “¿Quién será más fuerte, serás tú, seré yo?”, sin ton ni son...seguir leyendo

2 comentarios:
Muy buena crítica, me he reído cantidad. El título de la crítica excelente.
Es también una mala copia de Querelle de Fassbinder, claro está.
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