mayo 23, 2012

Cuba, Mariela Castro y las aves perturbadoras


Martín Guevara
Casi todos los que estaban en las inmediaciones hacían cola para tomarse un helado en Coppelia. Enormes filas humanas. Las bocas de despacho donde se veía poca gente de pie eran de venta en dólares y ahí solo se atendía a extranjeros.
-Párense ahí -gritó uno de los policías mientras descendía raudo del patrullero por el lado del acompañante. 
Mientras el otro apagaba el motor y salía para cortarles el avance a los dos muchachos, llegó un miliciano algo sofocado por el paso aligerado señalando a los chicos.

-Sí esos mismos son, esos dos pájaros -mientras el miliciano decía esto se iba formando un grupo de curiosos, los últimos de la cola, que dada la distancia tan abrumadora que los separaba de la dependienta que despachaba los helados, no se hacían demasiado problema en abandonar el puesto.

¿Qué hacían detrás de esos arbustos, ustedes son gansos? -les inquirió quien había bajado primero, más a modo de acusación que de pregunta ya que ni siquiera les permitió responder-. Vamos, monten en el carro, vamos a la Unidad...seguir leyendo en CAFÉ FUERTE