mayo 28, 2012

Mariela en Nueva York con diamantes


La Biblioteca Pública de Nueva York recibirá el próximo martes a Mariela Castro Espín, quien ha venido al norte revuelto y brutal a marear la perdiz, dorar la píldora y continuar su labor de encantadora de serpientes, en aras de recabar apoyo y fondos para la dinastía totalitaria encabezada por su señor padre.
La flexibilidad de la que la administración Obama ha hecho gala en el célebre y desequilibrado “intercambio cultural” entre ambas naciones —que ha posibilitado a la hija del dictador cubano su gira por Estados Unidos— contrasta con el hermetismo de la institución neoyorquina, que se ha decantado por cerrar las puertas al público, a pesar de ser una institución pública, financiada con los impuestos que paga este donante y otros tantos que ya no podrán, desde la audiencia, presentar un contrapunto verídico a las falacias que, desde el podio, repetirá Castro Espín.
La susodicha es sobrina de un orador desaforado y heredera de una estirpe que, por ser dueña de los micrófonos, domina a la perfección el arte del monólogo, pero que, por falta de práctica, carece de los rudimentos básicos que asisten a cualquier polemista dispuesto a debatir en igualdad de condiciones. Por ello, ante su incapacidad para la controversia y para evitar preguntas incómodas del respetable, la biblioteca pública le ha concedido el deseo a la infanta Mariela de hacer su propaganda en paz, sin la intervención de esos exiliados cubanos que llevan más de medio siglo repitiendo que el rey está desnudo...seguir leyendo en Belascoaín y Neptuno