dice la periodista María Delys Cruz:
Suscribimos desde este espacio el epílogo del texto investigativo, que reza:
“... no se ha estado haciendo referencia a la necesidad de investigar y acercarse con la mayor objetividad posible a la verdad en torno a las condiciones y cómo se produjo la muerte de El Mayor, sino a lo que significó que él encdontrara así, el fin de su vida. Podrán existir razones para quienes piensan que la caída de Ignacio Agramonte en Jimaguayú el 11 de mayo de 1873 fue imprudente, sombría, absurda, misteriosa; poro existen otras para pensar que fue, sobre todo, un hermoso morir.
Mi versión, la que quizás alguien anote algún día como la 51, es la de que El Mayor murió para que los camagüeyanos de hoy vivamos inspirados en su ejemplo.
Y para que Amalia Simoni se quedara sin su macho y darle un poco de sabor a la telenovela...¿no?

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