agosto 01, 2012

El texto que el PCC en Camaguey no quiere que leas



El despilfarro en el cambio de ubicación de la sede del Partido Comunista de Cuba ha provocado una polémica entre la ciudadanía. Una periodista que trabaja en el ámbito oficial denunció la situación con un post en su blog. El sitio Café Fuerte de Miami se hizo eco de esta denuncia y publicó un enlace a la bitácora de la periodista. Posteriormente el post desapareció de ese blog, sin saberse si fue la autora la que lo retiró al ver que se le daba publicidad o externa o si fue por indicaciones superiores. En paralelo, otro blog, también del ámbito oficialista en la Isla, Super Cuba, reprodujo el post crítico, el cual nosotros hemos recuperado esta mañana reproduciéndolo tal y como aparecía en ese segundo blog. al que hemos linkeado. Pues bien, en los comentarios los lectores advierten que el texto ha desaparecido también del blog Super Cuba después de ser linkeado aquí. Me enorgullece poder alojar aquí un texto que a alguien de arriba en Cuba le molesta tanto. Cualquier periodista cubano en esa situación me puede enviar sus textos, que publicaré gustosamente.

El texto censurado:
Por María Antonieta Colunga Olivera
El Olimpo se ha mudado de colina. Es comprensible; cuando el río crece ahoga sus gestiones y él y sus gestiones hacen falta siempre, con o sin agua de por medio.
Pero qué tristeza verle surgir palacio en tiempo récord. Que ofensa las Shantui moliendo calles para ensanchar la vía por donde tantos con carro llegarán a parquear. Qué dolor la muralla que intentará vanamente opacar el eco de voces de la terminal cercana, donde se trafica con la desesperación del pueblo impunemente. Qué vasta innecesaridad de rotonda y de recepciones fatuas y de bombo y platillo.

No hubo derroches de austeridad esta vez ni nadie se atrevió a pedir más con menos. No hubo problemas ni impedimentos para desviar durante semanas la centralidad de la vía más urgente y socorrida de todos hacia confines irregulares y polvorientos, a donde no llegará el buen asfalto que hoy reviste los predios del nuevo recinto.

A solo una cuadra descansa el sueño eterno de las inversiones pospuestas una policlínica médica, y más lejos nuestras mujeres paren a veces en los pasillos de un hospital sucio, los deportistas entrenan con implementos desvencijados o autofinanciados, los campesinos roban un raíl ferrocarrilero para poder arreglar la tierra de sus cultivos.

No hay dinero para las urgencias vitales de la gente, pero sí para erigir mármoles a quienes tantas veces demuestran ser simplemente artífices de la palabra.

No quiero desbordarme, sé por experiencia lo que cuesta pensar en voz alta; pero la conciencia no me deja callar este post por más días.

Yo y muchos nos hubiésemos conformado con una explicación, con saber por qué y para qué, con sentirnos un poco más dueños de una institución que existe para servirnos y velar por nuestra suerte.

Ahora, cada vez que paso cerca, en el carro de alguien que gentilmente me da aventón para salir de o llegar a casa, tengo que tragar el buche amargo de los comentarios populares y bajar la cabeza, avergonzada.