El espía René se masturba con una Cuba que no existe:
“Extraño con nostalgia aquella solidaridad espontánea que lo mismo se recibía o se daba (hoy también, solo que con dólares de por medio), en las situaciones más complicadas: la compañera a la que bajo un aguacero presté mi goma de repuesto para luego seguirla a su hogar en Guanabacoa (pregúntale a tu esposa las veces que la deben haber "rodado ponchada"). El motociclista que con un pie derecho en la defensa trasera (ahora a los que te dan por ahí se llaman PINGUEROS) empujó mi Polski hasta la puerta de mi casa en Miramar" (pobrecito, yo creía que vivía en Pogolotti)

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