"Saber si Greg (1), una vez que se le hubiera pasado el subidón maníaco, habría seguido adelante con sus planes de devorciarse de Ida y de ayudar a sus hijos es otra cuestión. Aun así, no cabe duda de que la intención de cambiar su vida estaba ahí. Al igual que Ernest, se dio cuenta de que una esposa cuidadora no siempre actúa de acuerdo con los intereses de su marido. Ida, en lo que a Greg se refería, tan solo seguía casada por el dinero, y siempre había sido así. Aguantaba el extravagante comportamiento de Greg porque, como esposa suya, estaba incluída en su testamento. Mary Welsh soportó la última y complicada época de Ernest por motivos similares. Puede que Papa bebiera mucho, la maltratara verbalmente y le metiera mano a toda mujer que se cruzara en su camino, pero Mary sabía que, una vez él muriera, ella sería la jefa. Ella sería la encargada de organizar sus cartas y novelas póstumas, y al final incluso llegó a poner su granito de arena con sus memorias "How It Was". Aquélla sería su recompensa. Cuando se hartó de su depresión y de sus amenazas de suicidio, le allanó el camino dejando las llaves del armario de las armas donde estaba segura de que él podía encontrarlas."
(1) Hijo de Ernest Hemingway y padre del autor del libro.
John Hemingway: Los Hemingway, una familia singular
Planeta, 2012
ISBN: 9788408006466
p. 225

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