No podía dejar pasar la entrega del premio "Por la Cultura que Tenemos", al destacado escritor, periodista y ensayista Serprucio Delano, quien con su prosa fecunda, ha brillado en el ámbito Nacional e Internacional. Maestro de generaciones, con un juicio certero a pesar de sus 91 años, ha contribuido a lanzar las más preclaras inteligencias a la palestra de la literatura mundial.
Recuerdo que cuando juntos participamos en el "III Encuentro Internacional de Escritores del Medio", celebrado en Kirguisia en 1967, yo era un novel escritor en esa época y el ya un consagrado, durante un receso en el que sostuvimos una animada plática con otros escritores de talla mundial, tirando su brazo sobre mis hombros me dijo: "... Justo, veo en ti un escritor que dará mucho que hablar en las letras cubanas, con una inteligencia solo digna de ti mismo..." Esto viniendo de él fue una gentileza y una premonición.
Años mas tarde, sentados en la sala de la casa de nuestro común amigo Lezama, recordábamos aquel encuentro y las simpáticas ocurrencias, debido a que el evento se realizó sin traductores, por fallas organizativas de los organizadores del evento, organizado por el Departamento Estatal para la Literatura y la Escritura, adjunto al Ministerio de Educación y Reeducación de la extinta Union Soviética. Nadie hablaba ruso y los rusos no hablaban ni español ni inglés, lo cual no fue obstáculo para que todos los escritores del Medio, nos entendiéramos y creáramos un ambiente de amistad y comprensión.
Recuerdo que aquella tarde yo había ido a llevarle a Lezama un pomito de Sedatusín para calmar un poco esa asma que nos tenia a todos sus amigos tan preocupados y un tubito de Pomada de Azufre para una erupción de su piel en salva sea la parte y que solo nos enseñó a sus amigos más cercanos... y llegué en el momento que salían mis amigos Ciro Bianchi y Julito Deltango, el afamado escritor argentino y Lezama, con su hablar pausado y su eterna sonrisa, le pidió amablemente a Deltango que nos retratara a Ciro y a mi, cada uno a su lado, unidos en cordial abrazo.
- Tira la foto Julito, que quiero verme así, entre estos dos, igual que Cristo en el Calvario.
Yo realmente aun hoy me pregunto que quiso decir, porque que yo sepa junto a Cristo en el Calvario no había escritores, pero que menos podía esperarse de una inteligencia capaz de escribir un libro como Paradiso, en cuya tarea tuvo la gentileza de aceptar e incorporar mis sugerencias.
Mas tarde, cuando llegó Serprucio y le conté esta anécdota, se rió mucho y llamó por telefono a nuestra querida amiga Carilda para contársela, lo cual no pudo hacer porque ella se encontraba en la presentación de su poemario " Orgasmo Infinito", del cual le dedicó aquel encendido poema "Al Este de tu Miembro", al Alcalde de Cárdenas. Solo meses despues, cómodamente sentados en el Jardín de la simpática Dulce María Loynaz, degustando un té negro exquisito, servido en tazas de la porcelana más fina de Sajonia, ocasión en la que coincidimos con otras preclaras figuras de la literatura cubana, es que Delano pudo repetir la anécdota, la cual fue muy celebrada por todos.
Hoy, en la recta final de una vida dedicada a la LITERATURA asi, con mayúsculas, puedo mirar hacia atrás y reconocer cuanto me estimularon mis fieles amigos y por sobre todos ellos Serprucio Delano, a quien quiero dedicar estas sentidas líneas, como un reconocimiento a este hombre que supo aquilatar el potencial de mi inteligencia y estimularme hacia el medio literario.
Justo del Medio
Escritor, Ensayista, Editor, Crítico Literario y Cuentapropista
La Habana, 30 de enero de 2012
*Enviado desde La Víbora por Noika, la amiga de Phara




















